miércoles, 8 de octubre de 2014

                
Dios quiere que lleguemos más lejos. Estoy seguro que lo haremos, pero no debemos caer en la trampa de “sentarse y aceptar”. Debemos tomar la decisión de NO vivir una vida triste, al levantarte en la mañana la actitud debe ser: agradecimiento por las oportunidades que el padre nos otorga, en su nombre declarar “haré algo grande” porque así es su voluntad. Saldré adelante. Serviré a los demás con entusiasmo. Saldré de este molde y subiré a nuevos niveles. Llevando así el ejemplo de vida, causando curiosidad en aquellos que no conocen a Dios y su infinita misericordia, cuestionándose como puedo ser tan feliz, y respondiendo a ellos que antes que yo hay uno más poderoso que nos ama y permite que la adversidad no me deje caer.


Los obstáculos están en nuestras mentes, Dios habla a los corazones y a él no le faltan los recursos ni el poder, y a nosotros no nos faltan los talentos para prosperar y crecer en sus caminos. Creer en nuestros egos y soberbia lo único que hace es alejarnos aún más del centro seguido a eso detenernos y no recibir lo que el padre preparo para cada uno de nosotros.

Debemos ver la vida a través de los ojos de la fe, vernos siendo elevado a niveles más altos, que los matrimonios son restaurados. Que las familias son prosperadas. Saber que los sueños se cumplen...Cuando son sueños que nacen del corazón sin maldad ni egos.

En realidad no extendemos nuestra fe, no creemos por algo más grande. Sin embargo, Dios desea que constantemente estemos creciendo, alcanzando nuevas alturas, el desea alcanzar en usted su sabiduría y ayudarle a tomar las mejores decisiones. La palabra dice que Dios quiere derramar su favor y bondad sobre nosotros (Efesios 2:7 “para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don de Dios”).

Queridos amig@s Dios no miente. Recordaba los ciegos en la biblia "Jesús toco sus ojos y dijo: Conviértete en lo que crees”, si el ciego no hubiese creído en ver, tal vez no sanaría, Jesús no le dijo ahora tienes visión, la verdad es que llegara a ser lo que usted cree, mañana seré lo que creo de mi mismo ahora.

Amigo, posiblemente seamos tentados al tener pensamientos de desanimo, tal como: estos problemas son insuperables. Pero en esta ocasión no lo hará por que hay algo nuevo en nosotros que nos muestra que podemos levantarnos y decir: “No, mayor es el que está en mi que el que está en el mundo. Todo lo puedo hacer por medio de Cristo, y yo estoy saliendo de esto”.

La palabra nos enseña que debemos ser “transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (romanos 12:1-2), si usted transforma su mente, Dios transforma su vida.

Sí piensa en un día feliz junto a un ser querido, eso te esbozara una sonrisa. Pero sí piensas en la muerte de un ser querido eso te hará entristecer o llorar. Es decir, debe seleccionar los pensamientos para ser feliz. Porque los pensamientos crean emociones. Y no las emociones pensamientos. Y jamás olvidar que la palabra nos dice “NO ME ELEGISTEIS VOSOTROS A MÌ, SINO YO OS ELEGI A VOSOTROS, Y OS HE PUESTO, PARA QUE VAYAIS Y LLEVEIS FRUTOS, Y VUESTRO FRUTO PERMANEZCA (Juan 15:16).


Un abrazo

Diego Ancalao G.

 

jueves, 21 de noviembre de 2013

EL PODER DE LA FE.

                
Agradecido por la vida y el infinito amor de Dios Padre que en el todo lo puedo:
Dios Padre quiere que lleguemos más lejos. Estoy seguro que lo haremos, pero no debemos caer en la trampa de “sentarse y aceptar”. Debemos tomar la decisión de NO vivir una vida triste, al levantarte en la mañana la actitud debe ser: agradecimiento por las oportunidades que el padre nos otorga, en su nombre declarar “haré algo grande” porque así es su voluntad. Saldré adelante. Serviré a los demás con entusiasmo. Saldré de este molde y subiré a nuevos niveles. Llevando así el ejemplo de vida, causando curiosidad en aquellos que no conocen a Dios y su infinita misericordia, cuestionándose como puedo ser tan feliz, y respondiendo a ellos que antes que yo hay uno más poderoso que nos ama y permite que la adversidad no me deje caer.

Los obstáculos están en nuestras mentes, Dios padre habla a los corazones y a él no le faltan los recursos ni el poder, y a nosotros no nos faltan los talentos para prosperar y crecer en sus caminos. Creer en nuestros egos y soberbia lo único que hace es alejarnos aún más del centro seguido a eso detenernos y no recibir lo que el padre preparo para cada uno de nosotros.

Debemos ver la vida a través de los ojos de la fe, vernos siendo elevado a niveles más altos, que los matrimonios son restaurados. Que las familias son prosperadas. Saber que los sueños se cumplen...Cuando son sueños que nacen del corazón sin maldad ni egos.

En realidad no extendemos nuestra fe, no creemos por algo más grande. Sin embargo, Dios desea que constantemente estemos creciendo, alcanzando nuevas alturas, el desea alcanzar en usted su sabiduría y ayudarle a tomar las mejores decisiones. La palabra dice que Dios quiere derramar su favor y bondad sobre nosotros (Efesios 2:7 “para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don de Dios”).

Queridos amig@s Dios no miente. Recordaba los ciegos en la biblia "Jesús toco sus ojos y dijo: Conviértete en lo que crees”, si el ciego no hubiese creído en ver, tal vez no sanaría, Jesús no le dijo ahora tienes visión, la verdad es que llegara a ser lo que usted cree, mañana seré lo que creo de mi mismo ahora.

Amigo, posiblemente seamos tentados al tener pensamientos de desanimo, tal como: estos problemas son insuperables. Pero en esta ocasión no lo hará por que hay algo nuevo en nosotros que nos muestra que podemos levantarnos y decir: “No, mayor es el que está en mi que el que está en el mundo. Todo lo puedo hacer por medio de Cristo, y yo estoy saliendo de esto”.

La palabra nos enseña que debemos ser “transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (romanos 12:1-2), si usted transforma su mente, Dios transforma su vida.

Sí piensa en un día feliz junto a un ser querido, eso te esbozara una sonrisa. Pero sí piensas en la muerte de un ser querido eso te hará entristecer o llorar. Es decir, debe seleccionar los pensamientos para ser feliz. Porque los pensamientos crean emociones. Y no las emociones pensamientos. Y jamás olvidar que la palabra nos dice “NO ME ELEGISTEIS VOSOTROS A MÌ, SINO YO OS ELEGI A VOSOTROS, Y OS HE PUESTO, PARA QUE VAYAIS Y LLEVEIS FRUTOS, Y VUESTRO FRUTO PERMANEZCA (Juan 15:16).


Un abrazo

Diego Ancalao G.

 

miércoles, 2 de mayo de 2012

La paradoja del Catolicismo Romano.


Esta semana santa reflexionaba que las grandes matanzas de inocentes en la historia de la humanidad las han hecho las religiones, como lo hizo la católica con la santa inquisición, las cruzadas y las matanzas indígenas de América, en donde además el papa Alejandro VI entregó en nombre de Dios las tierras descubiertas a Portugal y España. Una aberración para Jesús, ya que él llamaba a poner la otra mejilla y ahí se hizo justamente lo contrario, incluso aplicando castigos sin provocación alguna. Pero como esa religión no la creo Jesús, sino el emperador romano Constantino, quien hasta eligió los evangelios que quería santificar para sus cobradores de impuestos, podría tal vez comprenderse un poco la malas prácticas que esa religión ha llevado a cabo.

Como si esto no fuera suficiente, hoy nos encontramos con un informe de la ONU el cual dice que el Vaticano sigue encubriendo a pedófilos, lo cual a esta altura no es la gran novedad, la novedad es que no se ha hecho nada aún por castigar y rectificar concretamente esa práctica tremendamente aberrante, donde se vulneran todos los derechos de niños indefensos, dejándolos vulnerables y con secuelas para toda su vida. Aunque algunos dicen que no se puede culpar a todos por los actos de algunos, es inaceptable que en la Iglesia Católica, siendo una entidad constituida por hombres y mujeres (si bien orientada a lo espiritual y trascendente, pero humana, imperfecta y falible al fin), ocurran en el seno de su institución hechos contrarios a sus propios postulados e incluso violando las leyes del mundo laico, mundo en el cual tiene presencia como la más importante organización religiosa, teniendo una incidencia tremenda en los asuntos seculares, tanto políticos, educacionales, sociales, etc. Estos horrorosos hechos, expuestos hace mucho tiempo a la luz y hoy ratificado por el informe de la ONU, se tratan de hacer ver más bien como actos aislados, cometidos en oscuridad y silencio por algunos pocos sacerdotes, en limitado número de víctimas y por los cuales la propia Iglesia se encargó y se encargará de ser la primera en investigar, denunciar, corregir y reparar. No obstante, numerosos han sido los escándalos de pedofilia y abusos de menores que se han dado a conocer con mayor fuerza que nunca en los últimos meses al interior de ella, y que incluso algunos han llegado a llamar “la epidemia de las sotanas”. ¿Dónde esta el “reparo” que la Iglesia prometió, entonces?

El orbe cristiano se ha visto remecido por la gran cantidad de denuncias y por lo extenso del fenómeno, el cual trasciende fronteras y culturas en el contexto de la amplia presencia internacional de esta institución religiosa, siendo una situación aberrante que abarca muchísimo en cuanto al tiempo y a la cantidad de víctimas de estos abusos. Ante tal situación, lo primero que surge como interrogante es en cuanto a la eficacia de los mecanismos internos que posee para prevenir y detectar estas conductas. Es ampliamente reconocida la solidez que existe en la formación intelectual y espiritual del sacerdocio, avalada por siglos de desarrollo que en mucho han contribuido a lo que actualmente es el acervo cultural de occidente. Pero, ¿qué tanto ocurre con la evaluación sicológica y conductual? ¿Qué tan periódica y rigurosa es al interior de las filas católicas? Por otra parte, ante la ocurrencia de estos funestos acontecimientos, ha quedado la lamentable evidencia de la negación e impunidad promovida por las propias jerarquías eclesiásticas, las mismas que luego piden que no se hagan estigmas institucionales, actitud que agudiza el problema al tender el velo sobre los torcidos comportamientos sexuales de los clérigos involucrados, cuyo ocultamiento le sirve de fomento a esas horribles prácticas y colabora con creces a la perdida de la fe pública y de la legitimidad de la sociedad hacia esta institución milenaria.

Al parecer, los problemas que en este orden enfrentan hoy el Vaticano se encuentran en un punto crítico y sin rumbo. Más que nunca ante las incertidumbres del mundo contemporáneo y las difíciles encrucijadas que atañen a la humanidad, necesitamos una Iglesia fuerte, sólida y creíble, cuyos cimientos se asienten en la congruencia de su actuar con los postulados doctrinarios de la fe que promueve. ¿Cómo saldrá de todo esto? Dos mil años de historia y múltiples crisis, reformas y contra reformas parecen ser suficientes para creer que habrá buenos resultados. La Iglesia católica siempre ha sabido dar buena lectura a los tiempos que le ha tocado vivir, lo que me llama a creer que esta vez no será diferente y pronto tendremos una Iglesia renovada que continuará por el mundo con la digna misión pastoral que dejó Jesucristo, con su mensaje de amor y fraternidad entre los pueblos, haciendo carne con propiedad el evangelio de Cristo cuando dice: “Dejad a los niños venir a mí”, y que todos podamos confiar que los niños nunca estarán más seguros que junto a la palabra de Cristo y que se haga por fin la voluntad de Dios aquí en la Tierra.